La fiesta de la Virgen de Atocha tiene lugar en Cetina el día 19 de Octubre (en Madrid se celebra el primer domingo de Octubre). Conociendo pues la tradición de los arrieros que pasaban por el barranco, la devoción a la Virgen de Atocha estaría ya en Cetina desde finales del siglo XVI.
Entrando en la ermita de la Virgen de Atocha, a mano derecha, se encuentra el cuadro conmemorativo del primer milagro que obró la Virgen en Cetina, un niño que cayéndose en la acequia del Molino no se ahogó. En el lienzo ha desaparecido en la actualidad la fecha que fijaba el milagro, pero gracias a Mosén José Royo (que pudo leerla en su integridad a principios del siglo XX), sabemos que tuvo lugar el 28 de Junio de 1611.
La devoción en Cetina hacia la Virgen de Atocha ha sido una evolución constante a lo largo de los últimos siglos, de tal manera que se ha convertido en copatrona de Cetina junto con San Juan Lorenzo desde finales del siglo XIX. Así encontramos, por ejemplo, festejos taurinos con ocasión de la fiesta hasta bien entrado el sigo XX.
Del 18 al 22 de Mayo. Las fiestas principales de Cetina, se celebran cada 19 de Mayo en honor a San Juan Lorenzo (o Juan de Cetina). San Juan Lorenzo nació en Cetina y tras brillar en la orden franciscana como predicador incansable, alcanzó el martirio en la Alhambra de Granada de mano del rey mismo rey, el día 19 de Mayo de 1397. Es por ello que Cetina, desde prácticamente el momento mismo de su martirio lo aclama como su santo patrón.
En 1641 Cetina en pleno juró con voto de sangre «celebrar la fiesta de San Juan Lorenzo cada 19 de Mayo mientras que el mundo sea mundo». Es por ello, que cada año Cetina se desborda de entusiasmo al celebrar a su hijo más amado y más glorioso en esta fecha.
Dos son las expresiones más relevantes de esta fiesta: Dance & Contradanza
Desde 1996 las fiestas de San Juan Lorenzo consta como Fiestas de Interés Turístico de Aragón,
En un pueblo tradicionalmente agrícola y ganadero, una de las fiestas más arraigadas en el calendario de Cetina es la fiesta de San Antonio Abad ó San Antón (como tradicional y ampliamente se le conoce en toda la geografía aragonesa).
Su fiesta comienza la víspera, el día 16 de Enero con el rezo de las Vísperas en la Ermita de la Virgen de Atocha donde San Antón tiene su altar (de los años 50 en substitución del anterior) a las cuales acude su antiquísima cofradía y al frente los cofrades que hacen la fiesta (las varas, como se denominan) y presididos por el llamado “piostre” que no es sino el cofrade más antiguo que la cofradía lo honra de una manera especial, cesando a partir de ese momento en la responsabilidad de hacer la fiesta.
Finalizadas las Vísperas tiene lugar la bendición de las tortas de anís, del vino y de los cañamones. Se enciende una hoguera y los cofrades reparten la torta, cañamones y vino a los asistentes.
Hay que detenerse en este punto, pues es destacable que se bendiga tal fruto: Cetina, durante gran parte de los siglos XIX y XX vivió con especial intensidad el desarrollo del cultivo del cáñamo, y tiene una importancia especial que se bendiga el fruto de aquello que tantos beneficios reportaba a la economía local. No obstante, sabemos que los cañamones eran conocidos y se comían ya desde hacía siglos.
Existe la costumbre también, en la mañana del día 17, de dar tres vueltas con las caballerías a la Ermita de la Virgen de Atocha donde se encuentra el retablo y la imagen del santo eremita egipcio, pidiendo así la bendición para ellos… «para que no les dé torzón».
La transformación del campo y su correspondiente mecanización y desaparición de la tracción animal han llevado a la práctica extinción de esta costumbre en la actualidad
La Contradanza de Cetina es una expresión espectacular única, que se representa en Cetina la noche del 19 de Mayo en honor de San Juan Lorenzo.
El personaje llamado “el diablo” es el que dirige el baile con sus palmadas y órdenes para dar comienzo a las mudanzas (cuadros plásticos) que se van desgranando por parte de los otros ocho “contradanceros” (cuatro visten de negro con adornos blancos y cuatro de blanco con adornos negros), que cubiertos sus rostros con una “careta” van plasmando las figuras.
El diablo siempre corona las figuras, ya sean de tipo laico (Los arcos, los estribos, los banquillos, la fuente, el surtidor…), mitológico (el dios de las aguas), y sobretodo religioso (San Juan Lorenzo, la Virgen de Atocha, San Pascual, la Purísima, el Calvario, la Resurrección…). Como nota curiosa, en la única que aparece el Demonio propiamente dicha es la mudanza de San Miguel, y en ella, el diablo precisamente hace de San Miguel para dar muerte al Lucifer que es interpretado por otro contradancero.
El diablo, por tanto, lejos de ser un ser diabólico es un ser inquieto, que sube, baja, danza sin parar… Que juega con los contradanceros, que les quiere engañar y finalmente (durante la pantomima del “afeitado”) es muerto a mano de uno de ellos.
Es llorado con llantos burlescos, paseado triunfante ante el pueblo y finalmente resucita, la música se acelera, y en un cúlmen de palmas y excitación de todo el pueblo la Contradanza termina con el grito estentóreo de “¡¡¡Viva San Juan Lorenzo!!!»
No se conoce el origen exacto, y ciertamente, porque no hay un único origen. Desde los años veinte del siglo pasado, se habla de ella como una danza celtíbera del plenilunio apoyándose en un texto de la Geografía de Estrabón que habla de los celtíberos que danzan a la puerta de sus casas a la luz del fuego en las noches de luna llena. Mosén José Royo Borobia (párroco de Cetina de 1906 a 1940), a su llegada a Cetina y tras hablar con los más viejos del lugar deja constancia de que “éstos la recuerdan siempre así y cuentan de sus mayores que siempre la vieron así”. Para podernos hacer una idea de su origen, tenemos que hacer referencia a las fiestas de 1751 (hasta el momento, primera referencia escrita de la Contradanza) en que queda constancia de la Mojiganga que se celebró la noche del 19 de Mayo a la luz de “unas 12 hachas (antorchas) ardiendo”. Es en este momento del Barroco en el que se fija como lo vemos hoy, siendo casi un juego de adivinanza pues las mudanzas se van haciendo en silencio y al compás de repetitiva música de dos líneas de pentagrama que se repite sin cesar durante dos horas.
Sin duda alguna la Contradanza de Cetina recoge elementos muy antiguos (la muerte del diablo) que se van fusionando a lo largo de la historia con elementos nuevos (pasos y giros de las contradanzas de salón del barroco) hasta dar el resultado de las 32 mudanzas (la última añadida en 1954) que existen en la actualidad. Antiguamente antes de cada mudanza, con un cambio de música el diablo iba diciendo al oído de cada contradancero el nombre de la mudanza que venía a continuación en lo que se ha venido llamando “escuche”. Hoy tan sólo se introducen cuatro o cinco escuches como mero descanso antes de cada mudanza de las denominadas “duras”.
En 2012 la Contradanza de Cetina fue declarada Bien de Interés Cultural Inmaterial.
A continuacion os dejo un video que grabe en 2016 de lo que mostraron al publico durante hora y media.
Interpretado por ocho niños, el Zagal y el Mayoral (anteriormente hubo ángel y diablo), el Dance de Cetina es uno de los más antiguos de Aragón y se encuentra documentado, al menos, desde el siglo XVI. Se compone de pasacalles durante la procesión bailando siempre dando la cara a San Juan Lorenzo (en cuyo honor se realiza), paloteados, bailes de espadas y los dichos de los niños que narran la vida del santo con una tonadilla especial.
Finaliza con el diálogo entre el Mayoral (Parte solemne que loa la vida del Santo) y del Zagal (parte jocosa que hace una recopilación de aquellos temas de actualidad de la vida local y mundial que más chanza producen así como de crítica mordaz y satírica).
Los danzantes visten vistosas faldas de encaje (sin duda recuerdo de vestidos clericales del pasado), y peto. Los adornos son de color azul el día de la víspera mientras acompañan la procesión a modo de escolta y de color rojo el día de la fiesta.
El color azul quizá encuentre su explicación en la declaración del Dogma de la Inmaculada Concepción en 1854. El color rojo, color de la sangre, nos recuerda el origen eucarístico de la representación del dance que se bailaba en su origen en la fiesta del Corpus.
Al pasar a formar parte de la fiesta de san Juan Lorenzo coincidiendo con la llegada de la reliquia del santo a nuestro pueblo, el color rojo se mimetizó sin problemas como expresión de su martirio.